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Creencias y supersticiones relacionadas con bodas y novios

Desde la antigüedad, el casamiento se ha considerado como uno de los momentos más importantes de la vida y, por ello, se desea iniciar esta etapa con buen pie. De allí que existan muchas tradiciones, costumbres, supersticiones y hasta curiosidades que giran en torno a ella.

            

 

Tradiciones y costumbres vinculados con el casamiento

El poder de los colores en el matrimonio.  Tal vez el color más importante del matrimonio es el blanco del vestido de novia.  Si se observa, el blanco es el color que se emplea también cuando se recibe el bautismo y la primera comunión.

Según la tradición cristiana, la gama del arco iris representa los siete dones del Espíritu Santo. El misterioso color blanco, suma y ausencia de todos los demás, simboliza la pureza y la virginidad.

Sin embargo, el blanco también fue sagrado en la mayoría de las culturas antiguas. El propio Pitágoras creía que los que cantaban himnos religiosos debían hacerlo de blanco. Ninguna mujer romana hubiera osado tomar este color para el vestido de su boda para no ser tachada de irreverente, ya que los tejidos blancos eran reservados a los políticos, con el fin de que pudieran presentarse «impolutos» ante su electorado, ataviados con una capa blanca o «cándida», origen del vocablo «candidato».

En la Edad Media, no era todavía bien visto casarse de blanco, ya que se consideraba una ostentación externa de la condición virginal.  La polémica entre los que estaban a favor del blanco y en contra duró centurias, hasta que en el año 1813, la revista francesa Journal des Dames publicó la primera imagen conocida de un traje de novia blanco, consagrando así la tendencia que se venía observando desde hacía medio siglo.

Otros colores imprescindibles  Además del color blanco, se permite que la novia lleve algo en color azul.  Lo azul, procede de la costumbre de los israelitas de colocar sobre la novia una banda de este color, símbolo de pureza, amor y fidelidad.

También debe llevar algo prestado el cual debe pertenecer a una felizmente casada, para que le transfiera por simpatía sus efluvios benéficos, y algo viejo en su vestimenta, para que se conecte a la tradición que representa el matrimonio.

La razón del velo de la novia Un gran velo cubrían los rostros desde hacía dos mil años, como signo de sumisión al marido.   Con el tiempo las mujeres siguieron llevando el velo hasta que la ceremonia religiosa se hubiese consumado, debido al temor de que una bruja pudiera interponerse en su camino y echar mal de ojo a su matrimonio. Se estimaba que los contrayentes eran más vulnerables a la magia antes de que el ritual hubiese bendecido el vínculo.

Arrojar puñados de arroz sobre los novios  La costumbre de lanzar arroz a los desposados tiene su origen en el poderoso símbolo de fertilidad que para muchas culturas supone esta gramínea. Fertilidad en su doble acepción, de producción agrícola y de reproducción humana, ya que para los pueblos primitivos ambos conceptos estaban unidos a la prosperidad y a la felicidad que les deparaba.

El significado de los zapatos viejos Cuando en la Edad Media comenzaron a escasear los cereales, éstos fueron sustituidos por los zapatos viejos. De esta forma, se deseaba a la novia numerosa descendencia dado que, desde la más remota antigüedad, el pie ha constituido un poderoso símbolo fálico. De esta creencia ha quedado la práctica de atar calzado maltrecho (en la actualidad también se colocan latas viejas) en el parachoques del cochenupcial

 

Tradiciones en el momento del matrimonio

Dama de Honor En muchas bodas se incluye a la dama de honor. Generalmente una niña menor de 12 años con un vínculo consanguíneo directo de la novia; si no la hay, se buscan opciones. Esta pequeña es la encargada de abrir el séquito y acompañarla hasta el altar. En la India es de mala suerte que no haya ese pariente. Cuando no lo hay, hacen una ceremonia llamada Chamaya Pernikahan (Maquillaje de Matrimonio); es decir, se transforma un niño varón en dama de honor, evitando de esta forma que la mala ventura caiga sobre la pareja de esposos. En Occidente, este maquillaje se llama paje, y se le asigna a un niño varón el rol de dama de honor.

En la antigüedad, las hijas se consideraban "propiedad" de sus padres. Cuando llegaba la hora de desposar a la hija, si su padre lo aprobaba, él en efecto, transfería la posesión de su hija al novio. Hoy el acto de entregar a la novia sigue siendo un ritual, pero de amor.

La novia a la izquierda del novio Hace muchísimos años existió en Suecia una población llamada los godos. La habitaban fuertes guerreros que sólo podían casarse con mujeres de su comunidad. Pero había épocas en que escaseaban las chicas, así que el potencial novio se ponía de acuerdo con un amigo (hoy llamado padrino) para secuestrar a alguna dama de la comunidad vecina. Iban, espiaban y a caballo veloz la raptaban.

La tradición de que la novia esté a la izquierda del novio corresponde a algo más que una fórmula de etiqueta.

El godo secuestrador colocaba a su forzada prometida a su izquierda para protegerla. De este modo, su mano derecha, la que maneja la espada, quedaba libre para actuar en caso de un rescate.

Las alianzas o anillos de matrimonio Todo enlace se sella con las alianzas, hoy de oro. Hay muchas teorías acerca de su uso matrimonial; una de ella sostiene que éstas simbolizan los grilletes que esos mismo godos ponían a su secuestrada para llevarla a su guarida. Mas como hoy es una entrega mutua, significa la igualdad entre él y ella. Otra idea habla que quienes primero colocaron el anillo en el dedo fueron los egipcios, pues el círculo, carente de principio y de final, significaba eternidad... y éste era, en cierto modo, el compromiso del matrimonio. Y si eran de oro, mejor; señalaba status, poder.

Los antiguos hebreos colocaban el anillo nupcial en el índice. En la India, en el pulgar. La costumbre occidental de incrustarlo en medio comenzó entre los griegos, quienes creían que cierta vena (la vena del amor) iba desde ahí directamente al corazón. Este dedo, lógicamente, se convirtió en el más apto para llevar un anillo que simbolizara un asunto en el que interviene el corazón.

Las arras La tradición de las arras es, con el intercambio de anillos, lo más importante de la ceremonia religiosa. Significan trece monedas bendecidas, doce de oro o plata y una de otro metal. Representan los bienes a compartir a través de la entrega mutua. Algo así como: "Lo mío es tuyo, y lo tuyo es mío". Repartición por igual en los doce meses del año y una más para compartir con los pobres, el número trece de buena suerte en matrimonio. Es, además, el compromiso de la pareja ante Dios, de esforzarse para hacer más fructíferos sus bienes materiales, que nada falte en el hogar que Inician. El ritual consiste en pasar las monedas de manos del sacerdote al novio, de éste a las de la novia, y de ella nuevamente a las del padre. Éste dice: "Bendice, Señor, estas arras que N. y M. se entregan, y derrama sobre ellos la abundancia de tus bienes". Que así sea. El esposo derrama las arras en sus manos y las entrega a ella diciéndole: "M.: recibe estas arras como prenda de la bendición de Dios y signo de los bienes que vamos a compartir". Esposa: "N.: recibo estas arras como prenda de la bendición de Dios y signo de los bienes que vamos a compartir". Que así sea.

La marcha nupcial Ese prometedor himno que se toca al momento en que la novia ingresa al altar, y el otro, cuando sale de la iglesia, es mágico para cualquier mujer. La tradición de tocarlo comenzó con la boda de la princesa Victoria de Sajonia con el príncipe Federico III de Alemania. Gran aficionada musical, ella dijo que lo mejor para anunciar un bello matrimonio era la música. Así que, después de largas sesiones, consultas y descartar infinidad de tonadas, escogió lo que ahora todos escuchamos: la Marcha Nupcial, de Mendelssohn. Ahí comenzó todo, un inicio que ha sido desde entonces más que maravilloso.

Una historia de miel En la antigüedad fueron los alemanes quienes comenzaron con la práctica de la luna de miel. Sus bodas sólo se celebraban bajo la Luna llena y, después de éstas, los novios bebían licor de miel durante 30 días. Finalmente el periodo posterior a la unión llegó a conocerse con el nombre de luna de miel. Mientras el nombre sobrevivió, el propósito de ésta cambió y ahora, después de la celebración, los novios se van de viaje.

 

Supersticiones relacionadas con el matrimonio y los novios

Supersticiones que se consideran positivas:

- Programar la boda para antes del atardecer.

- Dar de comer al gato antes de salir de casa para la iglesia, le da buena suerte a la novia.

- Añadir cintas con nudos al ramo de novia, pues los nudos atrapan y retienen el amor.

- Meter una moneda en el zapato de la novia, y mucho mejor si es el novio quien se la regala.

- Poner azahares en el tocado o el velo de la novia. Es de buena suerte, pues los naranjos dan al tiempo las flores y las frutas.

- Agarrar el ramo y la liga de la novia es de buena suerte para los solteros que buscan una relación estable. También sirve tocar a   alguno de los novios.

- Avisar al novio, para que no se tropiece.

- Los novios deben cortar juntos el pastel, con la mano del novio sobre la de la novia. Esto les traerá fortuna.

- Hacer pastel de bodas. Es símbolo de buena fortuna y todo el que coma un pedazo tendrá suerte.

- Toda recién casada debe ser alzada al cruzar la puerta de la habitación, la primera noche de bodas, y también cuando la pareja   regrese a su casa.

- Meter la cubierta de la torta, o un buen pedazo de ella, en el congelador para compartirla con el cónyuge en el primer aniversario.

- Permitir que los novios salgan por la puerta trasera de la casa cuando se vayan a la ceremonia de matrimonio.

 

Aquéllas que se deben evitar:

- Dejar que los invitados se crucen con un cortejo fúnebre de camino a la ceremonia.

- Permitir que la novia se mire con el atuendo completo antes de la boda.  Siempre debe dejar sin ponerse un guante. Además,   tampoco debe probarse el vestido y el velo al mismo tiempo.

- Dejar que el novio vea a la novia vestida antes de la ceremonia.

- Dejar que se caiga el anillo. Se considera de muy mala suerte que se caiga durante la ceremonia.

- Negarse a recibir un pedazo de la torta (se considera de mala suerte para los recién casados y para la persona que lo rechaza).

- Dar de regalo a la pareja un juego de cuchillos.

- Aceptar ser madrina de matrimonio más de dos veces, pues te quedarás soltera. Si no lo puedes evitar, tirar siete veces los dados;   así, la mala suerte se volverá buena.

- Estar (siendo la novia) cerca de algo de color verde, por considerarse color propio de las hadas envidiosas; tampoco el rojo: una   prenda de ese color causa mal de ojo y acarrea infortunio a la pareja.

- Probarse el vestido a la luz de dos velas o dos luces, o por la noche

- Usar perlas en el atuendo, ya que pueden ocasionar lágrimas.

 

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  • Supersticiones y tradiciones relacionadas con bodas y novios

     

     

                     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

                                                                                                 

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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